miércoles, 9 de diciembre de 2009

El sueño del funcionario público

Los besos deberían bajarse del árbol
y echar sus raíces perpetuas
a morir
para saber
a qué atenerse cuando duelan
en la memoria cuando el mármol
se coma al sueño
y las cosas se paralicen
y pase el tiempo de roca en roca
como todos los años que se mueren sin feriados

Humilde religión personalísima

Me tengo que comer la música de la misa del domingo
los aleluyas inflexibles como cicatrices como costras
los renacuajos que parecen subsumidos en sus duelos irreales
los pentecostales que giran como remolinos
los tornillos de la religión que quema mi monolito
mi adoración con pies de barro
a quién le importa a quién adore yo
no tengo nombre, apenas fumo un poco de silencio
a veces entro en mí, no tengo un templo
nadie transgrede mi obra, mi palabra
no tengo evangelio según nadie
a veces cuando estoy borracho
me gusta escribir como si hubiera tiempo
esa es toda mi idea de la eternidad...

Paso por el bosque

Y los bosques pasan muertos por el lado del camino
y no alcanzo a recordar quien soy a quién amé cuál es mi ánimo
si no tengo fetiches en el cuerpo
y no tengo donde hablar a quién contarle el sueño que parecía tan real
donde quemé mis secretos con la memoria gastada como un vulgar fenómeno desnudo
La desnudez no es un fenómeno en sí misma
si no se agota en pieles desmedidas
Por qué pasan las cosas por el corazón
sencilamente porque tienen que respirar
y adentro adentro adentro todo gime, todo sangra
todo parece estar en su debido sitio
abatido para siempre

lunes, 7 de diciembre de 2009

Víctor

Era diciembre
cóncavo
calor secreto, a veces algo de respiración
entraba en comunión con el olvido
a veces algo sobrevivía sin embargo
a veces todo se moría aquí mismo
sufriendo
en la canción
como lo único que puede sufrir sinceramente
algo que sigue cantando, algo que es más allá de la belleza
y se crispa como un sábado donde alguien desaparece
y viene luego el tiempo soportando, el agua sucia de la repetición
que no deja respirar
ni deja espacio ni ánimo para los muertos
y andamos convenciendo a viejas tristes
de que jamás debió haber sido todo esto
y las viejas no nos creen y escupen fuego y sangre como víboras
defienden
lo que es indefendible
y exponen argumentos miserables como cuántos
como dónde sin saber donde meterse realmente
dónde dejar la cara y la cera y la dignidad que se les derrite en el corazón.
En fin
Víctor Jara está muerto nuevamente
y fuimos a cantar a despedirlo a sencillamente
dejar que se muriera sin secretos
con los dos pies en la tierra y el corazón de nuevo
esperanzado

jueves, 26 de noviembre de 2009

Posibilidades sin fin

A veces traigo heridas que no existen
las marcas son profundas, pero insisten
como un ventanal que no hay por donde hundir
que no tiene perpetuidad ni material
por eso no se fatiga
como una escalera germinal
como un óvulo sin depositar
como un cheque muerto
como una escalerita sin sentido
dejada de lado para que nadie la suba
pobrecita
como una oveja a mil por hora
retrocediendo escapándose de un insomne
que la busca
solo para contarla
como si fuera una oveja puta
o una vieja triste

Sobre el futuro del poeta

Miles de poemas caen muertos
en la ciudad donde no cabe el mar
y el que no tiene nada que leer no vuelve a casa
porque no tiene a nadie a quien amar
tampoco
y a nadie le importan las letras que se hunden
las que se mojan tristes
las que se ahogan solas
No importa
el único pretexto ya no es texto
se acabó en el punto mismo
en el instante muerto
donde hay pan para mañana, parafina
cosas tristes?

Origen

Hoy puse un huevo de nuevo
No era invisible como otros, ni de oro porque no soy esa gallina
Tampoco se me cayó, tengo el origen de cada uno de mis huevos
anotado
y tampoco reniego de él
simplemente es impactante
no sangro
no comulgo
no hablo idiomas
pero puse un huevo
y ese huevo dejó un verso en la cáscara marchita
y yo no supe cómo, no supe qué pretexto torpe
no tuve con qué verguenza hablar...